miércoles, 20 de octubre de 2010

Leyendo y leyendo

Lo mejor de los libros… que por unas horas sales de tu rutina, que te llenan la cabeza de cosas.. que te distraen… Después de Cien años de soledad, sigo con mis libros: La elegida de la muerte, una novela de una chica española joven, muy prometedora y que no está nada mal. Sigo con la saga de Geralt de Rivia un brujo que recorre pueblos y ciudades matando y lidiando con seres mágicos…éste tiene su punto y le hace guiños a los cuentos tradicionales, de una manera muy divertida. Luego me esperan un par de libros de temática lésbica y activista, para reciclar antes de que empiece la movida de este año. Leer y escribir, y ausentarme durante un rato de esta vida mía que a veces, no la entiendo ni entiendo lo que me rodea y me cansa  y me agota…

jueves, 14 de octubre de 2010

Luciérnagas en mi casa

(Aún me quedan cajas por recoger, abro una, saco libros, los ordeno en las estanterías por orden… la fantasía en el salón, también la temática feminista. La ciencia ficción en la habitación junto a la literatura universal, la poesía que tiene sus propios estantes, y la filosofía, más sobria pero no por ello más importante. Mis soldados, monstruos, dragones y un hada muy moderna, con un tatu en el brazo, se han ido al salón, ocupando su espacio, poniéndose cómodos entre una vitrina y unos estantes chulísimos hechos en la pared por mi casera, seguro que se mueven, que cambiarán de sitio de vez en cuando, corriendo y viviendo sus aventuras mientras yo duermo, a veces con los ojos abiertos como platos, me acompañarán en mis viajes, sin moverme de la cama…) Una casa como la habitación que sale del vídeo, que juega e inventa sus propias historias. Se nota que me gusta este vídeo y esta canción ¿Verdad?
Banda / Artista : Owl City
Nombre de la Cancion Traducida: Luciernagas

Luciernagas


No creerías en tus ojos
si diez millones de luciérnagas
encendieran el mundo mientras me quedaba dormido.
Porque ellas llenarían el aire libre y dejarían lágrimas en todas partes,
creerás que soy un ordinario
pero yo sólo estaría de pie y miraría fijamente.
Me gustaría convencerme
que el planeta Tierra gira lentamente, es difícil decir que yo prefiero quedarme
despierto cuando estoy dormido
porque las cosas no son lo que parecen.
Porque conseguiría mil abrazos
de diez mil luciérnagas
mientras ellas intentaran enseñarme a bailar.
Un cómic encima de mi cabeza,
un foxtrot bajo mi cama,
una bola de disco colgando de un hilo.
Me gustaría convencerme
que el planeta Tierra gira lentamente, es difícil decir que yo prefiero quedarme
despierto cuando estoy dormido,
porque las cosas no son lo que parecen cuando estoy dormido.
Deja mi puerta entreabierta
(por favor, sácame de aquí)
porque me siento como un insomne (por favor, sácame de aquí)
por qué me canso de contar ovejas?
(por favor, sácame de aquí)
cuando estoy tan lejos del sueño.
Para diez millones de luciérnagas
soy raro porque odio las despedidas
mis ojos se empañan mientras se despiden.
Pero sabré dónde están
si mis sueños se hacen extraños
porque he guardado unas cuantas y las conservo en un frasco.
Me gustaría convencerme
que el planeta Tierra gira lentamente,
es difícil decir que yo prefiero quedarme despierto cuando estoy dormido,
porque las cosas no son lo que parecen cuando estoy dormido.
[x2]
Me gustaría convencerme
que el planeta Tierra gira lentamente,
es difícil decir que yo prefiero quedarme
despierto cuando estoy dormido,
porque las cosas no son lo que parecen, cuando estoy dormido.
Me gustaría convencerme
que el planeta Tierra gira lentamente,
es difícil decir que yo prefiero quedarme despierto cuando estoy dormido,
porque mis sueños
parecen cobrar vida.
You would not believe your eyes
If ten million fireflies
Lit up the world as I fell asleep
Cause they'd fill the open air
And leave tear drops everywhere
You'd think me rude but I would just stand and
Stare
I'd like to make myself believe
That planet Earth turns, slowly
It's hard to say that I'd rather stay awake when I'm asleep
Cause everything is never as it seems
Cause I'd get a thousand hugs
From ten thousand lightning bugs
As they tried to teach my how to dance
A foxtrot above my head
A sock-hop beneath my bed
The disco ball is just hanging by a thread
(Thread, thread...)
I'd like to make myself believe
That planet Earth turns, slowly
It's hard to say that I'd rather stay awake when I'm asleep
Cause everything is never as it seems
(When I fall asleep)
Leave my door open just a crack
(Please take me away from here)
Cause I feel like such an insomniac
(Please take me away from here)
Why do I tire of counting sheep?
(Please take me away from here)
When I'm far too tired to fall asleep
(Ha-ha)
To ten million fireflies
I'm weird cause I hate goodbyes
I got misty eyes as they said farewell
(Said farewell)
But I'll know where several are
If my dreams get real bizarre
Cause I saved a few and I keep them in a jar
(Jar, jar, jar...)
I'd like to make myself believe
That planet Earth turns, slowly
It's hard to say that I'd rather stay awake when I'm asleep
Cause everything is never as it seems
(When I fall asleep)
[x2]
I'd like to make myself believe
That planet Earth turns, slowly
It's hard to say that I'd rather stay awake when I'm asleep
Because my dreams are bursting at the seams
autor:

domingo, 10 de octubre de 2010

El efecto Macondo

Llega el otoño y el cuerpo me pide leer la gran obra de Márquez, Cien años de soledad. La novela que, desde que la descubrí cuando tenía quince años, no dejé de leer todos los años, cuando se caen las hojas, el calor y la luz se va acortando y la garganta se va enfriando y vas cambiando las camisetas de manga corta por las largas y un día te pones una chaqueta fina y cambiando, cambiando, llegas al chaquetón y  la bufanda, un cambio gradual pero como pensaba Úrsula, no es un cambio sino que el tiempo gira y gira sobre sí mismo…

Siempre hablé de mi pueblo natal, El Entrego, como mi Macondo personal y es que allí también existe el realismo mágico. Si me pusiera a hablar de las pruebas palpables de que esto es así, acabaría por escribir cuatro tomos de todos los hechos que me han llevado a pensar que es así. No lo contaré todo porque si os remitís a los primeros post de este blog, cuando hablo de mi infancia y de mi adolescencia, se ven las pruebas….

http://ciudaddesal.blogspot.com/2010/06/el-bosque-de-la-memoria.html, aquí aparecen muestras del realismo mágico…

También aquí…http://ciudaddesal.blogspot.com/search/label/pensamientos

http://ciudaddesal.blogspot.com/2008/12/macondo.html  y éste que también se titula Macondo…

En Macondo siempre hacía calor, parece que el tiempo no pasa, y así me sentía yo en mi Macondo. Todo en el mismo sitio, las mismas conversaciones. Un lugar donde nacer, crecer, casarse, reproducirse, divorciarse, volver a casarse, seguir reproduciéndose y volverse como Úrsula, Rebeca o Amaranta. Donde las pasiones son como las desatadas por Pietro Crespi y con el mismo final. Donde José Arcadio Buendía viajaba, primero físicamente, buscando el mar y encontrándose ciénagas, e intentando construir caminos para conectar el mundo con aquel pueblo y luego viajando en su cabeza, llegando a la conclusión de que el mundo era redondo. Y los habitantes de mi Macondo son también internacionales, viajan, conocen otros lugares y vuelven o sueñan con volver a la cadena empezada en mi Macondo y que no pueden romper nunca… Esperando la llegada de los gitanos, esperando la llegada de internet, de los avances tecnológicos, de las nuevas modas….

Cuando vivía en Macondo sólo tenía que observar las montañas que lo encierran para inventar lo que existía más allá, llegaba a la luna, me recreaba en selvas, en mares, en lugares que en realidad no existían… y llegué a la conclusión de que tenía que irme. Irme para, aunque no deje de soñar nunca, abrir la mente, ver otras cosas y otras personas con otras inquietudes que fueran más allá de la cadena de vida-muerte. Es un sentimiento de amor-odio. Amor porque mi familia vive allí, porque muchas de mis amigas y amigos viven allí, y de odio porque parece que el mundo exterior existe sólo por la tele y por internet. Ahora entiendo, después de quince lecturas, la locura de José Aureliano Buendía, la vuelta del coronel Aureliano a su casa y a sus pescaditos, la muerte de Pietro Crespi, el encierro de Rebeca y tantas cosas de esta novela, que aunque siga leyendo hasta completar los cien años de soledad, releeré como la primera vez, descubriendo nuevos detalles y más matices…. y seguiré dedicándole posts... hasta que pasen cien años.

cienañosdesoledad

domingo, 3 de octubre de 2010

¡¡Esta mudanza merece un post¡¡¡

Hoy, por fin, pude hacer la última mudanza del año (espero¡¡) hice una llamada general, no a las barricadas, sino para las cajas y llegaron Su y Vero, MyM, MUCHAGENTE también vino, Iván (vete acostumbrándote a que te llame cuñao jaja) y Elena, y como no¡¡¡ la yogurina de la Caleya, Letiiiii. Durante el transcurso de la noche anterior fui perdiendo a gente por el camín, a Vane que se iba a duchar… y llegó a las dos de la tarde, con carina de dibujo manga, pidiendo que nos fuéramos a comer, ¡Encima con prisas! jajaja y Anina, que la dejé en su casa, tumbada en en la cama, mientras desayunábamos su hija pequeña y yo un donuts con un colacao… en fin, daños colaterales de la noche, que últimamente está por confundirnos un poquitín bastante jajaja.

No fue una mudanza al uso, me faltaban cosas por recoger, porque claro mi idea era retirarme el día anterior temprano para madrugar y terminar de empaquetar cosas… y llegué del colacao y del donuts con el tiempo justo para ducharme y estar preparada para cuando llegara todo el mundo.. así que hay nos repartimos cosas, y cuando llegué a mi piso nuevo… tenía la ropa colocada en los armarios¡¡¡ y bien colocada no como la pongo yo¡¡¡¡ oleoleole¡¡¡al tanto de las cosas que me hacen falta (como más bragas) y que a lo mejor no necesito tantos calcetines, sobre todo los que están sin casar…algo de que tengo unos pantalones muy largos que no pueden ser míos, que ni idea, no tengo constancia de tener unos pantalones que no me valgan, y chaquetas algunas enormes y otras pequeñas ¿Será mi ropa?

¡Y mis muñecos ya listos para embarcarse en nuevas aventuras por las noches, corriendo de habitación en habitación, escondiéndose en la cocina, librando batallas campales en la bañera y acompañándome en los caminos fantásticos de mis sueños!

 

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Escogí esta casa porque aún vacía es muy acogedora, pero que mis amigas me hayan ayudado con la mudanza con tanto mimo y tantas ganas han hecho que todavía fuera más acogedora y que no llegara a una casa llena de cajas sino a  un hogar…

¡MUCHAS GRACIAS PANCHASSSSSS!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡Hay que mojarse!

(Extracto de un poema de Vicente Aleixandre)

No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.

Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.

Vicente Aleixandre
De Historia del corazón.
Editorial Espasa-Calpe.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Mis manos

Hoy me apetece hablar de mis manos. Son como el resto de mi cuerpo, pequeñinas y regordetas. Son más anchas que largas y mis dedos son gruesos, aunque no demasiado. Me gustan mis manos porque saben acariciar y acercarse a  las personas justo en el momento y en la forma en que lo necesitan. Posar la mano en la espalda, para demostrar el cariño y la complicidad. La mano en el brazo para decir ¡Eh que estoy aquí, no te olvides de mí!, abrazar con las manos y con los brazos y por alargamiento, con todo el cuerpo. Las manos son el mejor preludio, la carta de presentación de una persona.

Si tengo las manos metidas en los bolsillos, es que están descansando de una larga jornada de trabajo. Si las muevo, es que necesito reafirmar lo que digo, si las froto una contra otra es que estoy nerviosa, o tengo frío. Si señalo, seguramente estaré explicando algo. Si levanto el pulgar arriba con el puño cerrado significa ¡Vale!.Si tamborileo estoy esperando, si acaricio la superficie de una mesa o de una silla es que estoy pensando a ver si se me ocurre la fórmula perfecta para cambiar el mundo. Si las tengo entrecruzadas es que estoy tranquila.

También me gustan mucho mis manos porque son como las de mi padre, tienen la misma forma pero más pequeñinas. Los mismos pliegues, la misma tendencia a acercarse a los demás.

 

También me gustan porque cuando era pequeña y me agarraba de la mano, la mía se perdía en la suya, parecía que iba a perderla entre sus dedos, desaparecía de mi vista, pero cuando daba un traspiés me sujetaban firmes pero suaves. Las manos de mi padre me gustan porque saben hacer pan, darle la forma perfecta a la masa.Amasan y dan forma a las cosas. Crea donde antes no existía nada. Se mueven con la paciencia del que sabe que el trabajo bien hecho exige tiempo y mimo. Yo también aprendí a amasar pan, dar forma donde no la había, hacer lo mismo que con las palabras, crear, inventar, jugar con las formas y las texturas. Lanzar la masa al aire y recogerla y volver a lanzarla y volver a  recogerla. Y me gusta porque el producto final, es decir, el pan, acaba llegando a otra parte del cuerpo que me gusta mucho, ya no la mía, aunque no tenga nada en contra de ella sino más bien la de los demás; la boca.

Y me gustan mucho las bocas, labios que se aprietan preocupados, sonrisas alegres, carcajadas abiertas en  A, con la ironía de la  E, picaronas  como la I, jocosas como la O, extrañas y poco frecuentes como la U. Bocas que exhalan palabras que no van acompañadas la mirada. Y si la mirada no apoya lo que la boca dice…

Bocas que se preocupan, que te besan, que te prueban…

Bocas que mastican el mundo, que aspiran el humo de un cigarro, que prueban tartas, que suspiran, que besan (aunque también se puede besar con la mirada). Labios gruesos y jugosos que nunca te cansan, labios finos que no muestran todo su poder hasta que los pruebas…labios que de repente se entreabren y enseñan una hilera de dientes que te quitan la respiración…

Pero volviendo a la principio:

Me  gustan mucho mis manos…

amasa

 

Me basta así


Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando  -luego-  callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Capítulo 1-II

He decidido crear otro blog sólo para esta historia, porque es muy larga y esas cosas, pero tiene acceso restringido. He mandado invitaciones a Morgana, Su y Susana. Si alguien más está interesada que me mande su correo al mío vale?y la invito. La razón es que estoy viendo que hay muchas publicaciones de literatura fantástica española, que me parece estupendisisisisimo, pero no quiero que nadie se aproveche de este blog y aparezca dentro de unos meses esta historia publicada por alguien que no sea yo ajajajaa que para eso soy la madre de la criatura¡¡¡¡Así que este es el último post sobre Labrys en este blog.

 Les pido a las profesoras, lectoras de afición y vamos todas las que veáis gazapos… que me lo digáis¡¡¡¡¡ no es el primer relato en el que hago desaparecer a un personaje principal así sin más y eso no queda bien…



Poco a poco pudo moverse. Tuvo que aprender a caminar y a sujetar las cosas. El techo y la ventana que veía se convirtió en una amplia choza llena de hierbas aromáticas y una chimenea que calentaba la casa.
La anciana, de nombre Solana, trabajaba por las mañanas en el huerto y atendía a su invitada al caer la tarde. Le masajeaba la espalda y el cuello y limpiaba su piel rasgada por los huesos rotos. Le dolían todas las articulaciones y pronto se agotaba, pero no dejó de empeñarse en volver a caminar y adquirir fuerzas en aquellos brazos que no parecían suyos.
- Me llamo Teresa, soy una cazadora amazona y me caí a las cataratas huyendo de unos orcos.- No era  toda la verdad, pero tampoco era mentira.
Se construyó un arco y unas flechas y comenzó a practicar todos los días, con empeño. Por las tardes ayudaba a la anciana y pronto empezó a cazar pequeños animales en el bosque. Cortaba leña y arreglaba los desperfectos de la choza que la anciana no era capaz de arreglar.
- Si estás pensando en volver a tu mundo, olvídalo. Las cataratas no pueden escalarse. Deberás conocer la historia del Mundo Bajo.
- ¿Para qué?
Aquella era la pregunta que llevaba haciéndose tantos años. Para qué esperaban a una chica que nunca tuvo una casa ni una familia. Para qué esperaban a una mujer en un mundo de Hombres. Para qué esperaban a una persona que tenía tanto miedo a todos los seres a los que se enfrentaba y que no hacía amistad con nadie porque sabía que tarde o temprano acabarían muriendo.
- Debo irme Solana. Encontraré la forma de hacerlo.
Junto con sus escasas ropas, Solana había rescatado su espada y comenzó a practicar con ella también. No conseguía superar aquel cansancio  que la hacía sudar enseguida.
Y así pasaron los meses, recuperándose de sus heridas, al lado de aquella anciana de la que no dudaba que era una bruja, aunque se abstuvo de hacer ningún comentario. Hasta que llegó el día en que comenzó a tallar un nuevo bastón.¿Cuántos llevaba ya? No podía recordarlo, pero sabía que le llevaría tiempo.
Sacó un tajo de un árbol caído en el bosque. Realizó sus rituales de la Diosa y, aprovechando que había llegado el invierno, el frío y la tranquilidad a aquel bosque luminoso, se dispuso a tallarlo.
La anciana no le había quitado el ojo de encima desde que había llegado. La paciencia y la fuerza de aquella chica la habían asombrado. Le había costado mucho salvarla de aquella caída. Muchos rituales y mucha energía. Pero merecía la pena. Era la primera amazona que veía. Una amazona de las leyendas que corrían sobre el Supramundo. Tantos años y ahora se encontraba con esta chica. Sabía que aquel encuentro no era casual y decidió no perderla de vista.
La chica tallaba de noche, a la luz de los rescoldos de la chimenea y aprovechando el sueño de la anciana. No podía desvelar quién era puesto que no sabía cuáles era los poderes que actuaban en el Mundo Bajo y no quería arriesgarse.
Acarició la superficie pulida del bastón. Y comenzó a tallar, un arco y un caballo para el tiempo que estuvo en Insktar y su mente voló, de nuevo, hacia el mar. Talló un anzuelo como el que llevaba colgado en el cuello y le pareció que el olor a salitre le llenaba la nariz. Le pareció sentir el viento marino, el tacto de  la cubierta del barco de Isadora en la planta de sus pies. Reunió sus recién adquiridos dolores con los que le infligió Ikasandra durante su estancia en Abat. Ikasandra, la mujer más dura que ha conocido. Aún le parecía verla, sentada delante de aquel tablero, moviendo fichas y planteándole qué estrategias utilizaría para matar a sus enemigos. Talló una interrogación al lado del anzuelo, y una manzana.
Solana la observaba. Su cuerpo dormía y ella observaba desde el techo, con su espíritu. Sabía que estaba asistiendo a un ritual tan importante como inadvertido, puesto conforme la chica iba tallando, su fuerza y su energía interior iba creciendo y haciéndose más poderosa.
Eres una chica muy interesante, podré viajar a través de ti,  a lugares que nadie de mi tierra ha visto nunca”
Teresa colocó un leño grande en los rescoldos, mientras el calor le acariciaba la cara.
Le parecía ver la cubierta del barco de Isadora. A su tripulación atareada, y a ella misma atando cabos.
Aquella época había sido de tranquilidad. No había piratas en aquellos mares y el lugar al que se dirigían y que ignoraba cuál pudiera ser, parecía tan lejano que nadie se sentía capaz de calcular en cuánto tiempo llegarían. Bárbara aprendió a pescar y a nadar. Isadora la asignó como ayudante de Alba su aprendiz.
-Harás todo lo que te mande Alba hasta que llegues a Abat.
Alba tenía su edad y vestía con un jersei a rayas, como los demás tripulantes, y unos pantalones cortos. La chica la miró de arriba a abajo.
-Tendrás que dejar esa ropa amazona para cuando bajes a tierra, a no ser que quieras coger una pulmonía. –Bárbara carraspeó y Alba sonrió.
-Ven te dejaré ropa mía.
La mujer cogió su piedra de afilar y la pasó lentamente por el cuchillo con el que estaba tallando, tomándose tu tiempo y disfrutando de aquel recuerdo.
Los días en el barco eran trabajo y trabajo. No podía estar un momento quieta puesto que Alba siempre se aseguraba de asignarle un trabajo. Sólo después de cenar, se permitían un respiro y subían a cubierta, si el tiempo lo permitían y se tumbaban a observar las estrellas.
-Isadora me ha pedido que te enseñe las estrellas.
Bárbara miraba el cielo plagado de ellas.
-¿Todas?.-
Alba sonrió a su lado.
-No, tonta, sólo las necesarias para no perderte.
Bárbara sonrió a su vez.
- La primera que tienes que buscar es Moria, la Estrella Muerta. – Alba extendió su mano hacia arriba.-Estamos pasando justo por debajo, es la que parpadea. ¿La ves?.-
Bárbara asintió.
- A la derecha están las gemelas Asir, que se mueven con las estaciones. En primavera están en ….-
Así transcurrían sus noches. Teresa talló una media luna y varios puntos alrededor. Acarició el anzuelo que colgaba de su cuello.
A la llegada a Abat, Alba se mostró muy seria.
-Has llegado, tienes que preguntar por Ikasandra.
Isadora se despidió con el signo de la Diosa, apoyando la palma de la mano en la  frente.
La tripulación también se despidió de ella. Pero Alba no acababa de aparecer y se dispusieron a sus quehaceres. Bárbara se quedó allí de pie, mirando la cubierta del barco mientras volvía a colocarse la espada en el cinto. Por fin se dio la vuelta y se dispuso a adentrarse en el muelle cuando sintió algo en su hombro. Alba había aparecido corriendo. Le tendió una manzana y le dio un anzuelo.
-Son para ti, para que me recuerdes. .-
-No tengo nada que darte.-
Alba sonrió.
-Me has convertido en maestra. Isadora acaba de decirme que alguien que enseña no puede ser aprendiz a la vez. Seré la capitana del barco.
Bárbara abrió los ojos.
-¡Eso es fantástico!. – Se acercó a ella para abrazarla, las dos se miraron y se besaron. Bárbara sonrojada, sonrió y agachó la mirada.
- Vamos cazadora, no me dirás que es la primera vez que besas a alguien….- La mirada que le devolvió la chica hizo que lo entendiera todo. – Pero, pero, ya tendrías que haber pasado los rituales de Beltane, ¡Por la Diosa! ¿De dónde sales?.
-Me llaman Bárbara, que significa la extranjera. Aún no soy una amazona de verdad.
Alba sonrió ante la solemnidad de las palabras de su amiga y volvió a besarla ante la sorpresa de Bárbara.
- Tú tienes un nombre propio y cuando sepas cuál es, nadie se atreverá a llamarte Bárbara.
Una voz desde la cubierta llamó a la recién nombrada capitana de navío.
-Tengo que irme.- Sus manos estaban entrelazadas y Bárbara se negaba a soltarla.
-¿Volveré a verte?-
- Sólo si nuestros destinos están entrecruzados, cazadora. –Y se fue corriendo.
Bárbara se quedó allí, intentando recordar cómo se llamaba la mujer a la que tenía que buscar.