domingo, 28 de febrero de 2010

Se me ha perdido una Musa

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Canto I Canto del poeta desconsolado.

“Se me ha perdido una Musa. La llevaba en los bolsillos de mi chaqueta y  ahora no está.

Me acompañaba en todos mis viajes, enseñándome el canto de los ríos y de los pájaros para que pudiera plasmarlo en el papel.

Cuando me encontraba con un alma mortal, la Musa transformaba sus palabras y sus ojos en versos que llegaban a mi pluma.

La sentía en mi bolsillo retozar y jugar.

Estará desconsolada

Como lo estoy yo.

Cuando me entristecía, me miraba en silencio. Y se agrandaba, lo suficiente para darme un beso en la nariz que me arrancaba una sonrisa.

Se me ha perdido y ya no podré escuchar sus palabras.

Es imposible que se haya ido por su propio pie. Sólo lo hacen las Musas que se enamoran de su poeta y mi alma está demasiado triste para que la quiera nadie. Es imposible. He tenido que perderla.”

Canto II (Ya han pasado 1000 años)

“La Musa no ha vuelto. Mi pelo ya es cano y mi voz tan profunda como el tiempo que me ha marcado con su huella. He recorrido muchos caminos pero no he encontrado a mi Musa.

He conocido a una mujer, en la playa. Estaba escuchando a las gaviotas, observando cómo planeaban, buscando a Juan Salvador Gaviota para que me enseñara el camino más hondo y difícil, el de la muerte y apareció la mujer. Se sentó en la orilla y comenzó a hablar con el mar en silencio. Pero no conseguía entender lo que se decían. Seguí yendo a la playa, para ver a la mujer y se me olvidó la musa. Dejé de buscarla por las esquinas. Y comencé a contar mis propias historias, que no sonaban tan bien como las de la Musa y que sin embargo, hacía reir a los niños y llorar a los ancianos.

Siempre volvía a la playa, hasta que, un día me acerqué a ella.

- ¿Qué es lo que le cuentas al mar?

- ¿Sabes que hablo con él y no entiendes nuestras palabras?

Sentí una punzada de dolor, agaché la cabeza y le di la espalda para irme.

La mujer comenzó a hablar”

Canto III Canto de la mujer loca

“Hace mil años yo era una Musa. Vivía en el bolsillo del pantalón de una joven alma poeta. Le acompañaba en todos sus viajes y le ayudaba a desentrañar los misterios de los ríos y de los pájaros para que se lo contara a los mortales. Era un alma triste que sabía soñar pero no vivir. Todo lo que le contaba lo hacía para que pudiera entender el Universo  y , enseñándoselo a los mortales, abriera los ojos. Ella conocía la magia de las palabras, no le era necesaria mi presencia, para hacer que la gente no se olvidara de sí misma y de sus sueños. Y me enamoré de la poeta, de su tristeza y de sus ojos de agua. Y sabido es que las Musas que se enamoran se convierten en mujeres y ya no pueden acercarse más a sus poetas. Así que me fui. Bajé a los infiernos y subí a los Cielos. No conseguía olvidarme de ell. De sus ojos grandes y redondos, azules, clarísimos que se hundían en las profundidades de la tristeza de aquellos  que no saben vivir. Una boca que conservaba la inocencia de aquellos  que nunca han besado. Y una frente despejada de recuerdos. Sus pasos eran curiosos y alegres. Era capaz de estar observando cualquier cosa durante horas. Le aullaba a la luna en las noches en la que ésta aparecía henchida. Sabido es que los lobos son las almas mortales que no han podido amar nunca. Pero ella lo amaba todo. Todas las almas mortales, los animales, las estrellas... era una soñadora empedernida que me enseñó a soñar también. Así me hice mujer, a través de los sueños de mi poeta.

Y esto se lo cuento todos los días al mar. Él guarda mis lágrimas y también mi esperanza.

Pero veo en tus ojos un brillo conocido. Tus ojos son azules como el mar, como los ojos de mi poeta. Le acompañaba en todos sus viajes y le desentrañaba los misterios de los ríos y de los pájaros para que se lo contara a los mortales. Era un alma triste que sólo sabía soñar pero no vivir...”

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Canto IV el final

Y allí se quedaron, la anciana-joven  poeta con su brillo azul en los ojos y la Musa convertida en mujer contando una y otra vez la misma historia. Porque la anciana no podía entender las palabras de aquella mujer misteriosa y la mujer se había vuelto loca, loca de amor por un alma triste. Y se quedaron allí, frente a frente, sin reconocerse hasta que la anciana-joven  poeta murió y la mujer giró su rostro hacia el mar para contarle la historia de cómo se había convertido en mujer, después de haber sido Musa.

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domingo, 21 de febrero de 2010

Fotukas¡¡¡

Ahí van más fotos del Carnaval en La Caleya alaaaaa toma sarao ¡¡¡
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¿Parecidos razonables?

Después de una semana de lo másssss animada¡¡¡ He vuelto y he sobrevivido al carnaval y a un trancazo de época

Soraya dice que nos parecemos…¿qué decís vosotr@s?

 

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Jajajajjaja, si quiero tener la misma pose no me saleeeeeeeeeeeee¡¡¡ que fuerteeeeeeee¡¡¡¡

 

Bueno¡¡¡ a mojarse todo el mundo que decís?? nos parecemos o no???

jueves, 11 de febrero de 2010

Los habitantes de mi casa…

Por supuesto vivimos Soraya y yo. Pero en Reyes llegaron unos pequeños personajes:

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¿Qué mejor compañía que elfos, dragones, hobbits, magos y monstruos?

Ahora ocupan una parte de la salita, antes sólo ocupaban mi mente y mis relatos. ¿Creéis que son una buena compañía?

domingo, 7 de febrero de 2010

Mi padre…qué ligue¡¡¡

Bueno, os hago un resumen de lo que nos ha ocurrido durante esta temporada.

Os había contado que ya estaba en planta, tardó unos días en espabilar y ocurrió algo que nunca había visto, lo vi llorar.

Desconsolado y triste, adelantándose a todo lo que queda todavía por pasar,  pensando luego que el accidente había sido culpa suya (que no lo fue). Por el susto que se había llevado mi güelita, que ya no está para estos trotes después de que una tía mía muriera hace seis meses. Por la cara de mi madre, la cara de mi hermana y mi cara. Por aquel bulto que asomaba por debajo de la rodilla derecha que ya no era preámbulo de un pie, sino tan sólo del vacío. Un bulto que no dejaba de mirar. Aquel pie que tantas patadas había dado a un balón, que había recorrido tantos montes y caleyes, y que había aprendido a fuerza de paciencia, a tener ritmo para bailar en su ya mítico grupo de baile de salón. Aquel vacío que durante su vida ha sido el sustento de toda una familia. Pateando pisos y conduciendo una furgoneta, que lo mantuvo en pie durante todas las noches que trabajó en el obrador, al calor de los hornos de pan…

Y me alegro porque lloró. Lo lloró todo. Hasta la extenuación. Sacó todo el dolor, pasó el tiempo de duelo por su pérdida y ahora, ya tiene fuerzas para seguir adelante y rellenar ese bulto, no con carne, sino con su fuerza y su paciencia infinita (por algo siempre digo lo de pancha¡¡¡)

Cuando os hablé de lo que le había ocurrido a mi padre no os conté algo muy importante y es que… no es muy hablador, nunca lo fue y era una de nuestras mayores preocupaciones, porque para el apoyo psicológico es imprescindible y para que no se agobie o por lo menos, que  comparta su agobio, también. Pues algo pasó en este mes porque…. no calla¡¡¡ habla mogollón¡¡¡ Una prima mía que vive en León, tiene 15 años y ella sí que habla (tenemos que pedirle por favor que se calle porque es imposible) se quedó asustada cuando vino porque, literalmente, mi padre no la dejó hablar, ¡A ella!. Mis cejas bailaron para arriba y abajo aquel día, tuve que reprimir una carcajada ante la cara de susto de mi prima, que no daba crédito a las palabras de mi padre¡¡¡ Y luego me llevó aparte primero para ponerme al día de sus aventuras amorosas… y luego para decirme, “ pues sí que el tío Jose habla, nunca lo había oído hablar tanto” y ya me eché a reir, respondiéndole “ni yo tampoco, a lo mejor no hablaba porque hasta ahora tampoco le hacía falta para hacerse entender pero ahora sí que necesita hablar y contarnos lo que le pasa”.

Mi padre no es de esas personas que destaca cuando está en un grupo de gente. Le gusta estar con gente, reírse de lo que cuentan y contamos. Está atento, desde su silencio a que todo el mundo esté bien, sobre todo, a que mi madre esté bien. Hasta que no me fui de Macondo no me había dado cuenta de cómo miraba a mi madre, desde el otro extremo de la cocina o del salón, sonriéndole, sin decir nada, porque no necesita hacerlo. Hace amistades estando con la gente, aceptándola tal y como es.

Es la primera vez que veo que se deja cuidar, que no le da apuro pedir las cosas ( le costó todo el mes de enero asumir que cuando necesita algo no somos telépatas para saberlo y que las enfermeras están para ayudarlo cuando no estamos nosotr@s)  y cuenta los días para volver a su casa para enfrentarse a la vida. No hay cuenta final, los médicos no dicen nada sobre cuándo volverá. Él hace cábalas, tiene que suspender un viaje que tenía pendiente para ver a unos amigos, echa cuentas de que con una buena prótesis podrá volver a trabajar, a caminar por los montes, a bailar aunque sea más despacio… hace más cantidad de ejercicio que la que le pide la fisio del hospital, se sube y baja ya solo de la cama a la silla. Refuerza los brazos y espalda siempre que puede.

Y mueve el vacío para que no se le instale, ni por debajo de su rodilla derecha ni en su alma…

viernes, 5 de febrero de 2010

Para Yosune: Que la vida te sonría mucho y siempre¡¡¡ Rosana (2010)

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Síiiiiiii¡¡¡¡¡

Con el apoyo de Soraya y Su que vinieron conmigo, el apoyo logístico de la Mujer en Barricada, que si hacía falta volaba hacía el plató para raptar a Rosana. Las amenazas de las Caleyeras  que si no hablaba con Rosana “es que eres tonta¡”. Los ánimos de MyM que me miraban como diciendo “ya te vale¡¡¡”. Lo conseguí¡¡ un autógrafo¡¡¡ (tuve queP2030070 deletrearle mi nombre como con Ángel González)

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P2030072Y ésta es la cara que se me quedó de tonta cuando se fue. Que fuerteeeeeeeeeeee¡¡¡¡ que guayyyyyy¡¡¡

Ahora a esperar al 5 de marzo para su concierto¡¡¡¡

Pincha en la carátula para leer el primer capítulo (es una pasada¡¡)


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