miércoles, 21 de enero de 2009

Perdona

Perdona


Perdona que no esté a tu lado
cuando el alba acaricie tu espalda desnuda.
Y me busques en tu cama.

Disculpa la manía
de no darte los buenos días nunca,
de no despertarte con un beso.

Excúsame si no te hago el desayuno
ni te lo llevo a la cama
ni le abro tu ventana al día.

Lo siento. Pero no sé hacer esas cosas.
Y me siento, pensativa.
Mi mente se rebela
porque te tengo todas las noches.
Aunque tú no lo sepas todavía.

E ignoro el lugar donde duermes.
En qué almohada descansa tu rostro
y qué manta cubre tu cuerpo.

Perdóname por no haberte encontrado.
Mientras, dejaremos que nuestros días
sigan vacíos.

Tú en tu mundo
y yo en el mío.

Seguiré escribiéndote versos como cuchillos.
No puedo hacer otra cosa.
Mis ojos no están acostumbrados a leer almas.
Y tampoco apareces en mi manual de la vida.
No existen las instrucciones adecuadas para
encontrarte.

Pero sigo aquí. Esperando a que pases y te pares.
Y conozcas mi alcoba y mi alma.
y me pidas que te lleve el desayuno a la cama.

Te presentaré mis ojos
que nunca dejarán de mirarte.

Cuando llegues, dilo, dilo alto.

Yo estaré aquí, perdida en la noche. esperándote.
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