viernes, 24 de abril de 2009

Juramento


De hoy en adelante renuncio a unirme a un varón, salvo como compañera libre. Ningún varón me dominará, ni viviré en casa de ningún varón como querida. Juro estar preparada para defenderme por la fuerza si soy atacada por la fuerza, sin recurrir a la protección de ningún varón. Juro que de hoy en adelante, entre las Amazonas Libres, no seré conocida por el nombre de ningún varón, sea padre, guardián, amante o esposo, sino simplemente como hija de mi madre. Juro no entregarme de hoy en adelante a ningún varón, salvo en el momento y ocasión que yo misma decida, por mi propia voluntad y deseo; nunca ganaré el pan como objeto de deseo de ningún varón ni utilizaré mi sexualidad para manipular a ningún ser humano. Juro que de hoy en adelante no daré hijos a ningún varón, salvo por mi propia elección; no daré hijos a ningún varón para la herencia, la casa, el clan, el orgullo o la posteridad; juro que yo sola determinaré la crianza de cualquier hijo sin considerar la posición, el lugar o el orgullo de ningún varón. De hoy en adelante, renuncio a ser leal a mis antiguas obligaciones con cualquier familia, hogar, asociación o iglesia. Soy libre de renovar estas obligaciones siempre y cuando sea mi deseo. Juro ser leal, como ciudadana libre, a los códigos de la tierra y los dioses. No recurriré a ningún varón en busca de protección, apoyo o socorro, y únicamente deberé lealtad a mi madrina de juramento, a mis hermanas del Gremio y a mi patrón durante la época de mi empleo. Y juro además que toda mujer que esté unida a mí por el mismo juramento, será para mí como mi madre, mi hermana o mi hija, de mi misma sangre, y que ninguna mujer unida por juramento al Gremio recurrirá a mí en vano. Desde este momento, juro obedecer las leyes del Gremio de las Amazonas Libres y cualquier orden de mi madrina de juramento, las madres del Gremio o la líder que elija. Y si rompo mi juramento, me someteré a las sanciones disciplinarias que las Madres del Gremio elijan para mí; y si no las cumpliera, que la mano de cada mujer caiga sobre mi y que quede a mi alma a merced de la Diosa. (Darkover 6 La casa de Tendhara)
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