sábado, 24 de diciembre de 2011

La ciudad de sal se prepara para una fartucada...

Voy a hablar de mi madre. Me parece el dia mas adecuado para hacerlo porque, entre otras cosas, es la que cocina, la responsable de que vuelva practicamente rodando a Xixon. La que se preocupa sino me ve comer en cantidades industriales y la que me riñe porque a pesar de todo este tiempo, no consigo preparar la bandeja de turrones y polvorones como a ella le gusta..

Mi madre siempre fue muy exigente. Nos ponia a mi hermana y a mi unos vestidos horribles y no le gustaba que jugara con los niños al futbol. Siempre tuvimos ese tipo de problemas (eso y que nunca destaque por presentarme en reuniones familiares) le costo mucho, y cuando digo mucho es mucho, aceptarnos a mi hermana y a mi, lo que degenero en que durante muchos años no supiera apenas nada de mi vida. Pase mucho tiempo enfadada con ella, años enteros que llamaba casi mas por compromiso que porque realmente me apeteciera hacerlo... Hasta que el accidente de mi padre nos obligo a darnos cuenta de que no merece la pena enfadarse cada poco porque puede que en un momento determinado puedes irte sin haber dicho lo que realmente importa: que a pesar de la incomprension, de la falta de comunicacion y de los silencios en los encuentros familiares, nos queremos aunque a veces me de la sensacion de que cuando hablo con mi madre, vivimos en galaxias diferentes y hablamos lenguajes distintos.

Estoy muy orgullosa de mi madre. Por fin me acepta tal y como soy aunque no entienda nada de lo que hago.

   ( Post dedicado a tod@ s aquell@s que ya no teneis a vuestras madres o padres aqui para celebrar estos dias, no dejare que se vayan los mios sin que sepan cuanto los quiero)

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