miércoles, 2 de diciembre de 2009

Capítulo 8

Capítulo 8 “la intuición”

Pasaron varios meses, en los que reconstruyeron por completo la comuna. Las relaciones entre el poblado y el Oráculo se estrecharon puesto que los demás poblados habían desaparecido por completo y la población había menguado considerablemente. La mayoría de los soldados volvieron al trabajo en el huerto y a cuidar el poco ganado que les quedaba.

La vigilancia de Ciudad Zinc en un principio reforzada con los telépatas, fue relajándose cada vez más, hasta que, aparte de Shine y algunos más todos volvieran a su rutina.

En el poblado únicamente la catapulta recordaba aquellos días sangrientos. Todo había vuelto a la normalidad.

El niño de Aliana ya casi sabía andar. Freak era lo suficientemente independiente y enseñaba a cazar a los niños más pequeños. Había empezado a relacionarse con un chica vidente, Ariadna, huérfana como él.

Ann y Luna vivían juntas. Luna aún tenía pesadillas algunas noches y Ann estaba preocupada, no veía muy convencida a Luna de que si se encontraban con A- Non deberían acabar con él. Además Aliar se comportaba de manera muy extraño desde que habían ido en busca de A-Non. Todos los días lo encontraba, al atardecer, paseando en dirección Ciudad Zinc, y por unos momentos se quedaba mirando fijamente hacia allí, en silencio. Anne, se dio cuenta de que no observaba simplemente, se estaba comunicando o esa sensación daba al menos. En más de un ocasión lo rozó con las manos para intentar tener una visión sin resultados. Había decidido vigilarlo pero el paso del tiempo y la tranquilidad permitieron que bajara la guardia.

Aliar esperaba la señal. A-Non enseguida se repondría de sus heridas y les atacaría. Para llevar a cabo su plan necesitaba atacar por sorpresa al poblado. En los demás lugares del mundo iniciaría un ataque para acabar con los últimos focos de resistencia humana. El destino había querido que la mayor amenaza para los humanos y también el único que podía evitar el desastre, vivieran a escasos kilómetros de distancia.

Shine se convirtió en aquellos meses, en un experto cazador. Sus poderes, unidos a las enseñanzas de Freak y los consejos de Adrian terminaron por convertirlo en un buen guerrero y cazador. Disfrutaba con el esfuerzo físico. En el Oráculo había pasado por enormes esfuerzos mentales, como parte de su formación, pero no le habían permitido nunca cazar, ni manejar ningún arma. Aquello le hizo pasar de un muchacho larguirucho, débil y torpe a un hombre, con músculos prominentes, ágil y sobre todo más alegre y animado. El encuentro con A-non le obligó a madurar rápidamente y a aprender a vencer sus miedos. El único vestigio de aquella lucha eran sus ojos, completamente blancos.

Adrian descansó durante aquellos meses. Pero la inactividad le indujo a preparar un coche y una bolsa de viaje. Quería viajar a otras comunas para saber lo que ocurría en ellas y para echar una mano en lo que pudiera. Nadie objetó nada. Sabían que siempre volvía en el momento más oportuno. Sólo Débora se quedó callada y apartada mientras los demás se despedían de él.

El fortachón la abrazó sonriendo.

- No te preocupes. Volveré. Siempre lo hago.- Débora permaneció en silencio.

- Te traeré un regalo.- Y se giró para no ver la mirada, triste, de Débora.

El coche salió a toda velocidad. A pesar de estar acostumbrado a irse de todos los sitios, las despedidas siempre le emocionaban.

Avanzó por el llano, aminorando la marcha a medida que el poblado se empequeñecía detrás de él. Y de repente, unos 50 kilómetros ya de distancia del poblado, apareció la espectacular visión de una enorme marea de zombis que se encaminaban por la antigua carretera comarcal hacia el poblado. Frenó en seco y rápidamente dio media vuelta, fue perseguido por varios coches, pero su pericia como conductor le permitió dejarlos atrás rápidamente.

En la comuna le abrieron las puertas. Tony, sorprendido bajó de la torre.

- ¡Zombis! Son miles y vienen hacia aquí.- La noticia fue recibida con un silencio estupefacto. Luna sintió un enorme vacío en el estómago. Los levitadores aún no veían nada y los videntes no captaban ninguna señal peligrosa.

- ¡Están ahí y se acercan!.- Algo extraño ocurría en el poblado. Y, rápidamente Tony comenzó a dar instrucciones. Los soldados- agricultores fueron corriendo en busca de sus armas. Y Roberto fue a preparar el camión para una huida inminente.

Ann fue en busca de Aliar, ahora sabía lo que ocurría. Y Shine y Freak llegaron corriendo al percibir el peligro en la comuna.

En aquel momento de incertidumbre en el que todos corrían de acá para allá, todos menos Luna que no podía reaccionar, Aliar pasó en un coche hacia la puerta de salida, frenó justo a la altura en la que se encontraba Shine y éste se vio arrastrado hacia el interior del coche, para salir en un acelerón que levantó una gran columna de polvo. Adrian gritó a Luna y ésta echó a correr en dirección del coche de Adrian. Los dos salieron detrás de Aliar y Anne se les unió en otro coche. En el poblado, Freak se quedó en la puerta, observando el polvo que levantaron los coches al pasar, sin entender nada de lo que ocurría.

Aliar se dirigía directamente hacia Ciudad Zinc. A Ann no le sorprendió el rumbo que tomaba el coche y se desvió por un atajo, dejando que el coche de Adrian le persiguiera. De todas maneras, no podrían atravesar la línea zombi y Adrian retrocedería cuando llegara el momento.

El destartalado vehículo castigó sus ya castigadas ruedas al atravesar un bosque. A unos metros aparecieron por fin, Adrian y Luna. Éstos se prepararon, traían detrás de ellos varios coches de zombis y tenían que cubrir a Anne, para que consiguiera llegar a Ciudad Zinc. No sabían que ocurría pero la huida de Aliar con Shine no les daba una buena impresión.

El ejército dejó un camino libre para que el coche de Aliar pasara sin problemas y sin tener que aminorar la marcha. Daba demasiados bandazos, Aliar más que con el volante, poco acostumbrado a conducir, lo controlaba con la mente. Shine no podía moverse.

- ¡Suéltame Aliar! ¡Estás loco!-

Aliar se mantuvo en silencio.

Entraron en la ciudad por la entrada Este. Las calles estaban vacías, todos los zombis se encontraban camino de la comuna. Aliar aminoró la marcha, siguiendo la señal.

-Aliar, si me entregas me matará.-

- No lo hará. Tenemos un trato.- Shine lo miró.

- ¿Qué es que lo que te ha ofrecido para que nos traiciones así.- Y la imagen que Aliar guardaba de su antigua vida apareció delante de Shine.

- Pero, tú sabes que esto no es real. Ese mundo ya está muerto. Tú me lo dijiste hace mucho tiempo. Fuiste el que me enseñó a no soñar con esa vida.

Aliar mantenía la mirada al frente.

- Estoy cansado Shine, de luchar, quiero mi vida, la real. No esta pesadilla de la que nunca te despiertas..- Shine se removió en su sitio.

- Ésta es la vida real, la de mentira es que la que quiere darte A- Non. ¡Nos matará!

Aliar aceleró, a duras penas podía mantener quieto al chico. Condujo a locas por la ciudad hasta que al llegar a una solitaria plaza, A-Non se posó en el techo del coche. El hombre y el muchacho se quedaron quietos, sintiendo las pisadas por encima de sus cabezas. Y los pies de A-Non resbalaron por el cristal delantero, quedándose sentado en el capó.

- Muy bien Aliar, has hecho tu parte. – Se elevó por encima del coche y los dos hombres salieron despedidos por el cristal. Aliar lo miró desde el suelo, con la cara ensangrentada.

- El trato era que nos dejarías en paz, y que me devolverías mi vida.

A-non sonrió, sus ojos brillaban más que nunca. De su herida mortal sólo quedaban dos cicatrices a ambos lados del cuello. Levantó los brazos.

- Mira esto.¿Crees que puedo devolverte tu vida! Este es un mundo de zombis y para zombis. – Aliar se apoyó en Shine, el cual mentalmente se preparaba para luchar. Sintieron el ronroneo de unos motores y los coches, primero el de Anne y luego el de Adrian aparecieron.

Luna dudaba. Tenía que contener aquel miedo o no podría ayudar a Shine. Suspiró y bajó del coche. Anne y Adrian permanecieron en el interior. Sabían que A-Non no les permitiría salir.

- Um, has sobrevivido.- A-Non se acercó a Luna. Ésta notó cómo su cuerpo no podía moverse. De repente, volvió a ser la estudiante de derecho que no había empuñado un arma en su vida. Se vio con una camisa azul y unos pantalones vaqueros, y notó el peso de sus antiguas gafas. A-Non la izó junto a él.

El plan no planeado era entretener al monstruo mientras Shine lanzaba su ataque. Pero todos se hallaban paralizados. Aliar respiró hondo y puso a prueba todo aquello que enseñaba a los chicos en el Oráculo. Al notar la resistencia, A-Non redobló su control y entonces, Shine lanzó una descarga eléctrica. Una lucha mental comenzó. Los pelos de la cabeza de Shine se erizaron y sus ojos empezaron a chisporrotear y a iluminarse. A-Non comenzó a aullar y Anne aprovechó para salir del coche y lanzarle una espada a Luna, ésta la cogió por el mango y le asestó un golpe a A-Non. Pero se notó torpe, como la primera vez que había cogido una cuando Adrian le enseñó a defenderse. Alzó el arma sobre su cabeza, pero no calculó su fuerza y tastrabilleó en el aire hacia atrás. Sin embargo logró voltear la espada contra A-Non, y ésta se clavó en el hombro. Al sentir la punzada de dolor, él y Luna cayeron al suelo. Luna sintió una sacudida y A- Non creó una bola de energía entre sus manos dispuesta a lanzarla contra Shine. Aliar se interpuso entre aquella bola y el chico y cayó hacia atrás empujando a Shine y cayendo los dos de espaldas.

Adrian y Anne se habían escondido detrás de los coches, con sus arcos preparados para disparar. Habían aprovechado el ataque de Luna. Ahora sólo estaban ellos para atacar a A-Non, tenían que darles tiempo a los otros para que se repusieran. Salieron corriendo, cada uno en una dirección disparando a la vez flechas que sabían que no llegarían a darle a A-Non, los dos salieron despedidos por una ráfaga de aire invisible pero aquellos segundos fueron aprovechados. Shine se recompuso a duras penas del golpe estaba al borde del agotamiento. Luna seguía tendida en el suelo. Ahora estaba él solo contra el monstruo.

Llamó mentalmente a Luna, ésta se encontraba otra vez en la pesadilla, ahora recibiendo descargas eléctricas, pero consciente de que era un sueño, se desabrochó las correas e hizo lo mismo con Lujan, que se hallaba tendido a su lado. Entonces un sorprendido A-Non y Shine observaron una sorprendente imagen mental.

Luna abrió las puertas del laboratorio, sujetando a un débil Lujan. El sol bañó aquel rostro aún no desfigurado y éste abrió los ojos. Y la reacción en el Lujan del pasado y en el A-Non del presente fue la misma. Un inmenso aullido retumbó por las calles de la ciudad semidestruida, recorrió el interior de las alcantarillas y se paseó por los pasillos vacíos de los edificios. La ciudad entera tembló. Comenzó a moverse el suelo y los edificios  a caerse.

A unos cuantos kilómetros de allí los zombis que ya habían comenzado el ataque, se convulsionaron en el suelo, uniendo sus aullidos en uno solo, que hizo temblar los oídos de los soldados. Éstos observaron, agazapados y sorprendidos, aquel atroz espectáculo.

En el sueño, Luna obligó a Lujan a mirar el sol, pero ya era demasiado tarde. En el sueño, Lujan moría ahogado por la locura y daba paso a la existencia de un monstruo loco.

Y durante un segundo, Luna se vio en aquella playa de la ciudad de sal con un Lujan sonriente, abrazándole y cogiéndole de la mano cariñosamente. Luna le besó en la mejilla mientras se despedía de aquellos ojos tan vivos. Un coche negro aparecía detrás de la figura de Lujan y su cuerpo retrocedía empujado por un hombretón hacia el interior del coche, sin que Luna pudiera hacer nada.

La ciudad se derruía. Los zombis morían incapaces de soportar aquella presión en sus mentes. Adrian y Anne corrieron de nuevo, en busca de sus arcos y Shine y Aliar se elevaron a varios metros por encima del tembloroso suelo. Por fin, A-Non dejó de gritar, y un silencio, aún más aterrador que el grito, se apoderó de la ciudad.

Se prepararon para el que sabían que era el último ataque. A-Non rugió esta vez, mientras el pelo revuelto en la cabeza de Shine siguió la fuerza del ataque. Los dos lanzaron una carga eléctrica. Shine esperó, mientras la bola se acercaba rápidamente, respiró como le había enseñado Freak, y justo en el momento en el que la bola rozaba su ropa se agachó dejándola pasar. A-Non había esquivado su ataque moviéndose en el aire unos metros hacia la derecha, dejando un ángulo perfecto, para lo que Shine iba a hacer. Ocupado en esquivar el golpe A-Non no se fijó en cómo lo hacía Shine, suponía que también se movería hacia la derecha y preparó otro golpe para lanzarlo. La micronésima de segundo que tardó en advertir que Shine no se había movido fue el tiempo que necesitó Shine para sacar el cuchillo que Freak le había regalado y lanzárselo, poniendo toda su fuerza mental y física. El cuchillo atravesó el aire con un trueno, A-Non no pudo esquivarlo y el cuchillo atravesó su garganta justo por las cicatrices de su antigua herida. Pero en esta ocasión no era un simple cuchillo lo que se le había clavado, era un arma cargada de fuerza eléctrica que recorrió su cuerpo y cayó al suelo, jadeando mientras sus manos y sus pies se movían como desmadejados y los dedos se calcinaban.

Luna despertó en el mismo momento en el que A-Non dejó de moverse. Anne y Adrian lo atravesaron con sus espadas, no podían arriesgarse a que resucitara de nuevo.

Una nube de polvo había sustituido a la ciudad. Luna sintió el sabor reseco y salado de la arena en sus labios, mientras escuchaba a lo lejos las voces de Anne y de Adrian intentando despertarla. Durante unos segundos volvió a disfrutar de su antigua vida, aspirando los olores tan echados de menos de su casa y finalmente abrió los ojos al presente.

Shine estaba agachado al lado de Aliar. Ya no podía hacer nada por él, podía imponer las manos pero no resucitar a los muertos. Y comenzó a escalar las montañas destrozadas para salir de allí. Los demás le siguieron a distancia, conscientes de que quería estar solo. El cuerpo calcinado de A-Non se quedó allí solo, con el cuchillo aún humeante clavado en su garganta.

Los zombis murieron, absolutamente todos. También en los otros lugares del mundo, ante las miradas atónitas de los humanos que, a miles de kilómetros de allí, luchaban sin entender nada de lo que ocurría.ciudaddestruida

Freak y Tony salieron en busca de los supervivientes en sendos coches. Se los encontraron en las afueras de la ciudad, Anne sujetando a Luna y Adrian llevando a hombros a Shine el cual, momentos después de lo ocurrido se había desmayado.

Nadie en el poblado conseguía imaginarse lo que Adrian contaba. Los zombis habían muerto. Todos, de un plumazo. Tony quemó los papeles del Proyecto Marte y la comuna recobró la actividad rutinaria, abandonando la vigilancia puesto que ya no era necesaria.

 

EPÍLOGO

Adrian y Débora fueron padres de un niñito que heredó de su madre la sensibilidad para la tierra y de su padre su estatura y su complexión.

Anne con la ayuda de Freak y Shine construyó una moto, pieza a pieza que iban encontrando entre los restos de la ciudad destruida, en secreto. El manillar era imponente y dibujó con cuidado y con esfuerzo la palabra “Harley” que para la mayoría de los habitantes de la comuna era ya una palabra olvidada.

Una mañana le lanzó una mochila a Luna, la cual estaba en la cama aún.

- Nos vamos.´-

- ¿A dónde?-

- Pues a tu ciudad de sal, creo que sé cuál es.-

En dos días llegaron a la costa y tardaron otro en dar con la ciudad. Entraron directamente en el paseo de la playa. Luna abrazaba a Anne por la espalda mientras el aire y el sol acariciaban sus ya morenos rostros. Pararon junto a una rampa que daba a la playa. Las gaviotas chillaban y el sol comenzaba a esconderse. El olor a salitre trajo un montón de recuerdos a Luna, mientras paseaban entre la basura, último recuerdo de los zombis. Los edificios estaban semi-derruidos allí también y las calles estaban vacías.

Luna le pidió a Ann que se fueran de allí.

- Volvamos al poblado. Ésta ya no es mi ciudad, ni mi mundo.playa

FIN

 

Espero que os haya gustado. Me enteré Su, de tu conversación con Soraya, recojo las ideas para reescribir el relato, reinventando los personajes y metiendo ¿algo de sexo?  ( esto lo dijo Soraya )jajajja, me gusta que me digáis eso, la verdad es que cuando escribí este relato no sabía mucho sobre eso (el sexo) y me quedé con las ganas de escribir una tórrida aventura entre Anne y Luna, pero en el relato corregido aparecerá¡¡¡ y será todo un placer hacerlo¡¡ jajaja (escribir la escena digo). Es un relato de adolescencia, le veo muchos fallos, cosas que se pueden mejorar, ahondar en los personajes… y hay una segunda parte¡¡¡ pero está un poco desmadejada, escrita a la carrera, prometo publicar un adelanto…Como veréis los zombis son una excusa, para hablar de otros temas. Por eso me gusta la ciencia ficción, los temas y personajes futuristas, lo apocalíptico y  la fantasía, son excusas para hablar de lo posible, de un nuevo modelo de mundo. Para mejorar el que ya tenemos. En algún sitio leí que los zombis de existir, serían los últimos y más terroríficos cazadores y depredadores del mundo, ni vampiros, ni hombres lobo ni alienígenas ni ná de ná. Sólo nosotros, transformados en otra cosa que sólo quiere comer. Ni superpoderes ni inmortalidad, ni infinitud ni nada parecido. Los zombis son cosas, muchas y juntas, que quieren comer… (no os suena a algo relacionado con los recursos naturales y lo que estamos haciendo los humanos con la naturaleza?)

Publicar un comentario

Pincha en la carátula para leer el primer capítulo (es una pasada¡¡)


leer en el libro



Dentro del Libro