lunes, 14 de noviembre de 2011

Buscando la eternidad

Es mi búsqueda privada. Nunca llegaré a ella, pero a veces, sin esperarlo la rozo, la toco, la huelo… la siento… cuando por un segundo, siento el universo entero. Me siento a mí misma, la plenitud, la sensibilidad por todo lo que pasa y ocurre.Y entonces, por un segundo, todo está bien y me da fuerzas porque sé que existe aunque sólo pueda alcanzarla en esos segundos perdidos en el tiempo y en el espacio. Los segundos que nadie quiere ni siente…

Estas son algunas de las sensaciones y cosas que me hacen rozar esa eternidad:

 

“Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.”

De 20 poemas de amor y una canción desesperada de Pablo Neruda.

lunaLa inmensidad del mundo.

manoHacer cosas por los demás.

En los versos y más versos, que no se acaban nunca, que nunca agotan la realidad…

Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el cielo en una flor silvestre,
Abarca el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora.
Aquel que se liga a una alegría
Destruye la fluyente vida;
Quien besa la joya cuando ésta cruza su camino
Vive en el amanecer de la eternidad.  William Blake

trenEl camino. Mi camino.

 

En el amor…

Y en la fantasía…

Y también, aunque no entiendo por qué, en los adioses que digo.

Chau número tres

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres
sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
seguro sin seguro
te dejo frente al mar
descifrándote a solas
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota
te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía
pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono
estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos
estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra
estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen
y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote. Mario Benedetti

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