domingo, 11 de marzo de 2012

La ciudad de sal. Capítulo 2

Bueno ahí va el 2º capítulo de mi historia. Dudé en colgarla porque nadie me dijo nada del primer capítulo y creo que se debe a que está, entre otras muchas cosas, mal escrito. Pero como este es mi blog y hago lo que me da la gana pues eso¡

Este capítulo se lo dedico a M. LA MUJER EN BARRICADA y a su C. que no lo han pasado nada bien estos últimos días ¡Ánimo! Al releerlo resulta que hay un personaje, secundario que se llama como tú M. jejej.


Capítulo 2 “Cambios”

Salieron en hilera, camino de Ciudad Zinc sin mirar ninguno de los seis para atrás.

Hicieron una breve parada en el poblado del Oeste para contarles lo que sabían y se les unió otro coche en el que viajarían Marian, una especie de amazona, grande y musculosa que guardaba una gran parecido con Xena, la protagonista de una serie de tv, pero que ya nadie recordaba. Y Lucas un calvo malencarado al que llamaban “ El Gato”. Al que llamaban así porque tenía unos ojos increíblemente transparentes y veía de noche.

El poblado del Oeste era más abierto que los demás. Las gentes entraban y salían cuando querían, sólo estaban obligados a portar una bandera identificativa. Era más un lugar para el comercio, un lugar de paso. Marian y Lucas hacía tiempo que planeaban irse a algún lugar que no conocieran y les pareció buena idea ir más allá de Ciudad Zinc. Era un cambio, ellos viajaban protegidos y a su vez reforzaban la seguridad del grupo.

Luna vigilaba el lado derecho del camino, mientras mantenía una distancia prudente con la camioneta para evitar choques por algún frenazo imprevisto. Anne vigilaba el lado contrario y la retaguardia a través del retrovisor.

-No se ve a nadie. Es extrañísimo.

-Y creo que más peligroso que si los viéramos.

Normalmente se veían zombis corriendo como locos por los bosques y prados.

-Pues saldrán de noche, digo yo.

Anne sacó una cantimplora y bebió de ella. Al inclinar la cabeza para atrás para beber, Luna no pudo evitar observarla de reojo, volvía a sentir aquel cosquilleo que sólo notaba cuando estaba con ella. Le ofreció la cantimplora y bebió de ella mientras observaba que una mano haciendo gestos salía de la camioneta, señal para hacer una parada.

Anne, nada más salir del coche se subió con gestos ágiles al techo de la camioneta para observar los alrededores. Adrian habló:

-Haremos un descanso, si ahora no vemos ninguno saldrán de noche.

Freak miró hacia Ann y Luna adivinó que iría a hacerle compañía en la vigilancia.

El sol ya se había escondido pero aún había mucha luz. Todos dormitaban menos Ann e y Freak. Anne le estaba dando unas clases de vigilancia al muchacho.

-Lo primero de todo y más importante: el silencio. Si hablas no puedes escuchar.

Y a la media hora Freak ya se había dormido ante la mirada sonriente de la mujer, apostada a su lado.

De noche cerrada todos se pusieron chaquetas y abrigos y se prepararon para la larga noche. En los coches estaban atentos a cada ruido o sombra que pudieran avistar. La hierba que rodeaba la carretera estaba alta y arrastrándose cualquiera podría acercarse sin ser visto. Luna le dijo a Anne que descansara.

-¿Y si vienen los zombis? No me dejarás durmiendo y te los cargarás a todos.

-No, se los dejaré a Freak a ver qué hace. Si vienen no te preocupes, te enterarás.

Anne se tumbó en la parte de atrás del coche abrazada a una metralleta. Hicieron turnos para vigilar durante la noche pero no pasó nada.

Al día siguiente Luna fue en la camioneta con Cardigan y Fly con Anne.

Luna interrogó a Cardigan, hacía poco había sido padre y le extrañaba que se ofreciera para la misión.

-Me parece que esto es importante- fue su respuesta- Debemos ayudar a las nuevas comunidades. Nosotros nos ayudamos en su momento y gracias a eso ahora puedo ser padre y estar tranquilo.

-¿Pero y si te ocurre algo? Había más voluntarios, podría haber venido cualquier otro con menos responsabilidades.

-Siento que tengo que hacerlo, Luna, a veces uno no sabe por qué hace las cosas, simplemente las hace.

Cardigan cambió de conversación.

-Esto me parece tan extraño. Estamos a 10 kilómetros de Ciudad Zinc hemos pasado pueblos abandonados y no hay nadie absolutamente nadie.

Luna se encogió de hombros, no tenía ni idea de cuál podría ser la causa.

-A lo mejor en las comunas saben algo.

A lo largo de la carretera veían gasolineras viejas, casas medio derrumbadas y de vez en cuando tenían que esquivar algún coche abandonado en medio del camino, más que coches parecían montones de herrumbre apilados.

Llegaron sin ninguna novedad al poblado “azul” como ellos se denominaban. Tenían una gran bandera azul en cada torre. El convoy enarbolaba banderas blancas con una gran cruz roja en el medio. Alguien las había encontrado y les pareció buena idea usarlas como insignias.

Allí se encontraron a gente como ellos, con la distribución y la defensa parecida a las suyas. Estaban mucho más armados, aún no sabían cuántos ataques tenían que soportar. Había dos pueblos abandonados cerca de allí y eso significaba un semillero de zombis.

Realizaron un intercambio de productos y tenían mucho ganado así que discutieron la posibilidad de llevarse alguna vaca y oveja.

Freak consiguió una pieza de cuero entera, un metro y medio cuadrado aproximadamente.

-Haré unos chalecos para Malik y para mí.

Luna después de los saludos indagó sobre el sistema de defensa. Algunos levitadores permanecían mucho tiempo en el aire y fue a hablar con Álex, el jefe de seguridad. Era un hombre alto y fuerte, de bigote fino y pelo castaño.

- Nos instalamos aquí hace medio año, más o menos. Venimos del Sur pero las comunidades allí ya están muy saturadas, así que unos cuantos decidimos ir a buscar más tierra para trabajar. En el sur los ataques de los zombis son muy peligrosos.

-Adrian me contó que se producían muy a menudo y que estaban organizados.- Pero no pudo terminar, Alex se puso en guardia. En la sala había un panel de control y una luz empezó a encenderse y apagarse.

-Algo ocurre en la zona Sur.

Salieron de allí y se dirigieron hacia aquella torre..

Allí una chica observaba a través de unos prismáticos.

- Son cuatro coches y vienen en esta dirección.

Los levitadores se concentraron en aquel punto.

- También vienen a pie.

Varios soldados se apostaron en la valla sur, escondidos detrás de grandes tablones de madera.

Luna preguntó acerca del plan de defensa.

- Pues parapetarnos y defendernos, vendrán armados.

Luna se quedó impresionada, nunca había oído que los zombis supieran usar las armas. Ni siquiera podrían encontrarse la cabeza aunque estuvieran un año buscándosela, o eso había dicho siempre Tony.

Bajó a avisar a los suyos los cuales tomaron posiciones acompañando a alguno de los soldados detrás de las tablas de madera.

Luna advirtió a Freak:

- No te separes de Adrian ¿de acuerdo?- Freak asintió, de todas maneras tampoco tenía pensado hacerlo. Aquella era su oportunidad para demostrarle al fortachón de lo que era capaz de hacer.

Amartillaron sus armas, Luna preparó su arco y las flechas y se colocó al lado de Alex que apuntaba con un rifle de francotirador. Los coches se acercaban a gran velocidad y varios zombis se apostaban entre los escasos árboles que había en el llano.

Alex habló por un walkie.

- ¿Preparados?- Le pidió a Luna que lo sujetara mientras apuntaba con el rifle.

- ¡ahora!- y cuatro disparos que sonaron como uno solo atronaron el espacio.

Los zombis, apostados, empezaron a disparar. Les habían dado a los conductores y los coches iban sin rumbo fijo. Luna se agachó. Buscó una rendija por la cual poder disparar las flechas. Apuntó directamente a la cabeza de un tipo con el pelo largo y la cara medio quemada y desfigurada. Tensó los músculos y el arco. Cogió aire y soltó la flecha que no erró tu tiro. El zombi cayó fulminado. Los coches habían parado casi en seco, escondidos entre la hierba había unas barras de metal con pinchos de alambre que pincharon las ruedas de los vehículos. Todos lanzaban flechas y disparaban, había unos cuarenta zombis, que no se movían de donde estaban y acertarles resultaba complicado. Luna aprovechaba los descuidos que propiciaba el sacar una mano o la cabeza para apuntar. Y los fulminaba. Los pocos que quedaron salieron corriendo y dos coches del poblado salieron en su busca.

Entre las filas humanas no hubo ninguna baja, solo algunos heridos de bala, como Cardigan al que le habían dado en una mano y sangraba copiosamente.

Freak hablaba desenfrenadamente mientras Anne lo miraba, Luna intuía que en breves diría algo que hiciera callarse al pelirrojo.

- Freak cállate ya, me estas dando dolor de cabeza.- Y el muchacho enmudeció.

Luna siguió a Anne hacia el coche. Salieron a recuperar las flechas. Marian se les unió. Las tres empuñaban unos espadines cortos en previsión de que alguno hubiera sobrevivido y pudiera atacarles.

Anne se dirigió a uno y le sujetó por la cabeza.

- Veo una ciudad, creo que Ciudad Zinc. Un tipo, que no parece zombi, está subido a un camión. Está hablando pero no entiendo lo que dice, empieza a repartir armas y los demás lo aclaman.

Siguieron recogiendo flechas, no podían entender aquello pero sabían quiénes podían hacerlo. Mientras sacaban las flechas de los cuerpos inertes, Luna calculaba el tiempo que tardarían en llegar al Oráculo.

Marian y Lucas se quedaron en el poblado y Adrian los abrazó como si los conociera desde siempre y Freak intentó besar a Marian pero con una mirada fulminadora ésta lo convenció para que se abstuviera. Cargaron tres vacas y dos ovejas en la camioneta. Cardigan también se quedaba en el poblado, con la mano herida no podía viajar.

- Vendremos a buscarte después de ver al Oráculo, así que cuídate la mano ¿Vale?

Cardigan asintió.

Tardaron en llegar tres horas. En el trayecto Luna y Anne fueron conversando.

- Esos tipos son alucinantes. Ahora que estábamos más tranquilos van y se organizan.

Luna enarcó las cejas.

-Eso de que se han organizado... yo creo que siguen igual que siempre pero alguien les guía. ¿No te fijaste que aunque iban armados apenas apuntaban con las armas? Disparaban sin cuidado. Me parece que siguen igual pero algo les lleva a comportarse así.

Pasaron un rato en silencio, con sus pensamientos.

Anne volvió a hablar.

- ¿Has visto cómo me mira Freak?

- Lo tienes coladito, creo que mucho más que Adrian.

Luna redujo la marcha ante un bache de la carretera y posó su mano en la palanca de cambios. Anne miraba por la ventana.

- No es Freak quien me interesa.- Y Luna la miró de reojo. Vio cómo una mano se posaba en la suya que aún no se había apartado de la palanca.

Luna la miró asombrada. No esperaba aquello. Hacía tiempo que la conocía y habían pasado muchas horas de vigilancia juntas pero su aire ausente la habían hecho desistir de cualquier intento de acercarse a ella. Y sonrió.

- Creo que a Freak no le va a gustar esto.- Y entrelazó su mano con la de Anne.

.

Al parar el coche ante la puerta del Oráculo, se fundieron en un beso que Freak, al sacar la cabeza de la ventanilla para avisarlos, vio. No dijo nada durante unos segundos y luego se lanzó a contarle a Adrian cómo Malik le había enseñado a usar el cuchillo y se enzarzaron en una discusión acerca de su uso.

El Oráculo se encontraba detrás de una montaña. Lo rodeaban varios bosques y no tenía vigilancia. Sus videntes sabían si se acercaba alguien y tenían medios no físicos para echarlos sin dilación. Ofrecían sus servicios a cambio de productos y semillas a los habitantes de las comunas y por eso permitieron la llegada al convoy.

El vidente más poderoso era Shine, siendo paradójicamente el más joven, tenía 15 años y desde pequeño había demostrado un gran talento para la videncia. Aliar era su tutor, uno hombre de unos 55 años que manejaba su poder de manera muy hábil. Él era su maestro y ejercía de padre.

En aquellos tiempos las relaciones tanto familiares como sentimentales eran muy diferentes a la época anterior. La conversión de los zombis había dejado a muchos huérfanos y viudos. Así que se formaron nuevas familias y tutelajes.

Entraron en el Oráculo que era una comuna como otra cualquiera pero en la cual sólo habitaban videntes. Luna no sabía si contarle a alguien su sueño, el motivo que le había llevado allí no tenía ninguna relación y no tenían tiempo que perder, aún tenían que recoger a Cardigan. Decidió posponerlo.

Dejaron todas las armas en el coche, allí no estaban permitidas ni eran necesarias.

El mismo Shine salió a recibirles. Ninguno lo había visto nunca. Los invitó a entrar en su choza a tomar un café. Freak miraba al suelo con la mirada perdida y Adrian le dio un codazo.

- ¿Qué te pasa? Es la primera vez que vienes y te lo estás perdiendo todo.- Freak hizo un intento por centrarse en lo que ocurría. La que observaba con atención era Anne. Le habían ofrecido muchas veces quedarse allí para desarrollar mejor su talento pero prefería los otros poblados, sin tantas normas y con armas. El aprendizaje era muy rígido por eso procuraban llevar a los más jóvenes pero a los que ya eran adultos les costaba mucho trabajo aprender. Aún así le gustaba ir de vez en cuando y observar cómo los maestros enseñaban pequeños trucos a los niños.coche1

Shine la miró fijamente a los ojos viendo lo que ella había visto. Aliar entró en la choza al tiempo que Shine se asustaba.

- ¡La Profecía está a punto de cumplirse!

Adrian resopló y Fly intentó evitar un gesto de incredulidad, pero no puedo disimularlo. Pero Adrian no pudo contenerse.

- Eso es una estupidez. Es imposible que un zombi deje embarazado nadie. Ni siquiera sabe qué es eso.

Aliar abrazó al chico para tranquilizarlo.

- Si dice que le ha visto es que existe.

- Aún así ese tipo sería un niño de cinco años.

- No Adrian, es un adulto, no preguntes por qué pero es un adulto. Capaz de manejar a los zombis a voluntad usando la telepatía. Les ha enseñado a usar las armas. Ahora ya no salen a los campos, se quedan en las ciudades y esperan.

- ¿A qué? - Preguntó Adrian aún incrédulo.

- A atacarnos. Es la venganza del medio humano. Nació entre humanos pero… dejó de serlo y no lo aceptaron. Ha matado a mucha gente y ahora... no quiere que quede nadie.

- Lo que nos faltaba.- Resopló Adrian.- Un bravucón aburrido.

Luna siguió preguntando

- ¿Y cuanto tiempo falta para ese ataque?

Shine empalideció.

- Una luna más.

- ¡Un mes! Pues tendremos que defendernos.

Shine salió del trance, bebió un poco de agua aún asustado y Luna encendió un cigarrillo.

Fly hizo una pregunta más.

- ¿Cuántos zombis quedan?

- Millones aún. Las ciudades están repletas.

- ¿Y cuántas comunidades hay?

Aliar habló.

- Más de las que creéis. La península está llena. Habrá unas dos mil comunidades.

- Sí- repuso Adrian- Repartidas en más de mil kilómetros cuadrados.

Los aires eran muy pesimistas.

- Ni siquiera entre los poblados que rodean Ciudad Zinc podríamos resistir un ataque de esa única ciudad.

Freak aportó también.

- Pues huiremos.

Luna habló mientras expulsaba el humo de su cigarro.

- No podemos estar huyendo toda la vida. Los poblados se construyeron para poder llevar una vida normal. Si huimos perderemos las cosechas y de todas maneras nos acabarán encontrando.

Adrian habló.

- Deberíamos hacer un encuentro entre todas las comunas y avisar a todas las posibles. Esto se nos queda un poco grande.

Se levantaron y salieron pero Shine le pidió a Luna que se quedara.cachoprao

- No te olvides de tu sueño.

- ¿Mi sueño?- Estaba impresionada.- ¿Sabes qué significa?

Shine negó con la cabeza.

- Pero es importante que lo recuerdes. Recuérdalo siempre.

Aquellas palabras misteriosas dejaron a Luna preocupada, pero ahora tenía cosas mejores en qué pensar, se enfrentaban a algo más peligroso que cuatro zombis locos, iban a enfrentarse a todos.

Luna suspiró en el exterior y hizo el reparto.

- Adrian, tú y Freak acompañaréis a Fly al poblado. Contadles a todos lo que está ocurriendo y que avisen a las otras comunas. Iré con Anne a buscar a Cardigan.

Se pusieron todos en marcha.

En el coche Luna dormitaba en la parte de atrás y Anne conducía. La vigilancia no era necesaria ahora que sabían lo que iba a ocurrir. Anne le preguntó.

- ¿De qué hablaste con Shine cuando salimos?

Luna se sentó a su lado.

- De un sueño. - Y se lo contó. Anne mantenía la mirada fija en la carretera.

- Y te dijo que era importante.-

- Sí, ya sabes. Con ese estilo misterioso y ocultista que tenéis todos los videntes.-

Anne no relajó su mirada al girarla para hablarle.

- Shine es poderoso y si dice que es importante es que tiene que serlo.

- Sí, ya lo sé. Pero no me vale de nada no entender lo que quiere decir el maldito sueño.

Luna siguió dormitando.

Recogieron a Cardigan que ya estaba mucho mejor aunque no podía mover la mano aún. Y narraron lo que Shine les había dicho. Resolvieron mandar misivas a las demás comunas para que organizaran la defensa y que seguirían en contacto.

El coche salió en dirección al poblado del Norte.

PD: Insisto, es un borrador y hay ochenta millones de faltas y erratas…

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Pincha en la carátula para leer el primer capítulo (es una pasada¡¡)


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