miércoles, 10 de marzo de 2010

SI LA LUNA SE QUEDARA AL PARO

 

Si la luna se quedara al paro

( como tantos otros, en estos

tiempos que corren, nadie te asegura

ni te pagan todas las horas que trabajas)

se quedaría alucinada, pero no

alunizada

ya no podría...

... sería tan extraño....

Andaríamos, los simples mortales, confusos y desorientados.

Sin ninguna razón para alzar la cabeza

hacia el cielo en la noches extrañas.

En esas noches en las que emprendes la búsqueda.

Búsqueda de amores, de amantes, de amigos.

Búsqueda de razones, sin saber razonar

teniendo eso sí, siempre la razón,

nunca estamos equivocados

no sé por qué pero todo el mundo

parece tener siempre la verdad.

La búsqueda que te acaba

devolviendo a casa derrotada, de nuevo por

la soledad y por ese amor nunca saciado.

Búsqueda que encuentra su aliada en la luna.

Pero a la luna se le acabó el contrato

5.000 millones de años, más o menos.

(Bueno menos que más porque ésta es la edad del Universo

la luna como satélite, es lo equivalente en nuestro

sistema familiar a la nieta, una nieta estelar

de alguna oronda y cana estrella, a la que

se le irá la olla y lanzará más que luz, destellos

pequeños guiños a los ojos invisibles

del resto de estrella y planetas)

Quizás, los simples mortales no necesitamos ya de luna.

( Y eso que solo llevamos dos millones y medio de años en la tierra)

Hemos considerado que algo menos que 5.000 millones de años es

bastante. Y que a partir de ahora ya

sabemos ir, llegar, solos a casa. Que

encontraremos nuestros amores a la primera.

( Que nos daremos cuenta de todo)

Y ya no necesitaremos que la luna esté ahí

para que nos devuelva con su luz las

interrogaciones con las que le increpamos.

Lunáticos empedernidos, simples mortales

que como siempre y como nunca

no nos enteramos de nada.

No sabemos de qué va esto de vivir.

Y ya nos cansamos hasta de alunizar.

Y luna buscará una nueva casa.

Se hará un plan de pensiones.

Echará curriculums en las más diversas ocupaciones.

Y se encogerá de hombros, eso sí,

siempre sin decir nada.

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