lunes, 11 de abril de 2011

Todo sobre mi madre

Voy a escribir sobre mi madre. En parte por los posts dedicados de esta semana de mis blogueras favoritas y en parte, porque nunca hablo de la mía.

La verdad es que me cuesta mucho porque no llevo una buena relación con ella. Desde el accidente de mi padre, las cosas se han suavizado, porque todos lo necesitamos y porque desde hace unos años llevamos una dinámica de “yo hago mi vida” y compartimos lo que no es problemático y ya está. La cuestión es que ahora no podemos obviar lo problemático y que toda mi familia necesita unirse y juntarse para apoyar a mi padre.

Mi madre es una luchadora nata. Cuando era pequeña iba con ella a los múltiples trabajo que tuvo. Primero en la cocina de una sidrería. Luego juntó tres trabajos, limpiaba en una cafetería, en una casa de una señora que vivía a dos kilómetros de Macondo e íbamos andando porque no había bus, y luego sacaba tiempo para ayudar a una modista y sacarse unas pelas. Luego empezó a trabajar en la panadería donde trabajaba mi padre, como socia y comenzó la pelea por sacar un negocio adelante, esclavo como todos los negocios, duro porque el pan está muy rico, pero es duro hacerlo. Mi madre es muy pragmática, no entiende que me guste la poesía (cuando a ella le encanta bailar, pero no es capaz de equipararlo), una trabajadora incansable, que se hace ella misma los vestidos para bailar y cuando voy a Macondo aprovecha para probárselos y me paso media tarde poniéndole alfileres, plegando tela, arrugando el morro porque siempre me parece todo un poco hortera, pero me guardo mucho de decirlo en voz alta. Que cuando le digo que voy cocina pollo porque sabe que me encanta, o prepara algo así que lleve trabajo porque es su manera de decirme que le gusta que vaya, y siente un gran placer cuando llego y lo primero que hago es levantar las tapas de las ollas que hay y decir “Ala que rico”, cosa que llevo haciendo toda la vida.

Antes del accidente, las conversaciones con mi madre cuando estábamos a solas eran en plan “porque tu padre no quiere llevarme a no sé donde” “ porque tu tía….” y yo tenía que medir todo lo que contaba de mi vida, porque sus reproches, abiertos al principio, fueron convirtiéndose en silencios. Si le decía “mama, empecé a trabajar en una sidrería” no había palabras, sólo una mirada de reproche porque siempre dijo que trabajara en lo que quisiera menos en hostelería. Nunca me atreví a decirle que Soraya era mi pareja, porque yo no podría soportar una mirada de reproche sobre ella. Nunca le dije muchas cosas porque simplemente, no podía soportar su actitud.

Cuando Soraya y yo lo dejamos, tardé tres meses en decírselo. Porque aunque nunca fui capaz de verbalizarlo, dejé muy claro y en muchas ocasiones que Soraya era mi pareja. Y cuando se lo dije, se apenó porque le había cogido cariño. No se lo dije antes porque no podía decirlo sin echarme a llorar, y ya tiene ella bastante como para que yo llegue con mis desencuentros amorosos.

No sé exactamente lo que ha cambiado esta última temporada. Pero vienen, de vez en cuando,  a la sidrería. Mi madre me anima los sábados a salir, cuando hablo con ella por teléfono y no puedo evitar ponerme colorada porque ya me va diciendo varias veces lo mismo: “Sábado sabadete eh??”.Le enseñé las fotos de Cáceres jajaja y me dijo que para la próxima vez que hablara en público la avisara para ir a verme. Sabe que temporalmente colaboro con Alesway, y le enseño los vídeos que hago sobre las actividades, y no me mira con reproche, sino divertida cuando le cuento las aventuras de los viajes. Vuelvo a llamarla cuando me pongo enferma porque me pongo un poco repu,  y su voz es la única que me tranquiliza y ahora, cuando nos quedamos a solas, ya no habla con reproches. El otro día me la llevé de compras y por primera vez no protestó por llevarla a la sección masculina de las tiendas…algo ha cambiado y acabo de llegar a la conclusión de que mi madre entre otras muchas cosas, es una gran resiliente, que se ha reinventado en esta última temporada, que hace planes para el futuro, que disfruta del tiempo que pasa con mi  padre y que por fin, disfruta también del tiempo que pasa conmigo y con mi hermana ( a la que le dedicaré otro post) porque creo que desde el accidente de mi padre,se ha dado cuenta de que esto puede acabarse, un día así porque sí…

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